Distancia: 5,5 km (ida y vuelta)
Desnivel: 253 m .
Tipo: Ida y vuelta por el mismo camino.
Accesibilidad: Sólo accesible para silla Joëlette y barra direccional.
A tener en cuenta: En caso de lluvia la última pendiente muy resbaladiza.
RECORRIDO
0,0 km: Salimos desde el aparcamiento del restaurante Besabi ubicado en Urnieta cogiendo la pista de la izquierda. Continuamos esta pista de piedrilla durante más de un kilómetro.
1,2 km: En el primer gran cruce nos mantenemos por la pista de la derecha aunque ambos caminos llegan a un mismo lugar.
1,7 km: Habiendo llegado a la primer señal, abandonamos la pista que entra en el bosque y continuamos el camino de la izquierda.
2,0 km: Habiendo llegado al dolmen de Zorrotzarri, iniciamos la fuerte pendiente de un desnivel de 130 metros en una longitud de 600 metros.
2,7 km: Antes de llegar a la cima nos encontramos con un camino estrecho de piedras. Este camino es posible evitarlo bordeando la cima y entrando por el NE.
1,7 km: Habiendo llegado a la primer señal, abandonamos la pista que entra en el bosque y continuamos el camino de la izquierda.
2,0 km: Habiendo llegado al dolmen de Zorrotzarri, iniciamos la fuerte pendiente de un desnivel de 130 metros en una longitud de 600 metros.
2,7 km: Antes de llegar a la cima nos encontramos con un camino estrecho de piedras. Este camino es posible evitarlo bordeando la cima y entrando por el NE.
CULTURA
En momentos del abrazo de Bergara entre Liberales y Carlistas (1839-08-31), aquellos carlistas que no quedaban de acuerdo con lo que se firmó huÃan a Francia; los demás, entregaban las armas y cada cual volvÃa a su casa. Asà es como concluyó la primera gerra carlista de Euskal Herria (1933-1939). Alrededor de las montañas de Usategieta y Urepel quedaron un buen montón de soldados. Este sitio está ubicado entre el rÃo Urumea y el Leizaran, en el lÃmite entre Gipuzkoa y Nafarroa.
Sin saber que hacer, le comentaron a uno de los soldados:
- Baja a Tolosa y a la vuelta nos cuentas como te han tratado.
Allá fue y a cambio del fusil le dieron un duro en plata, comida y la propia libertad. Según el historiador Pirala, en Bergara, cuando se firmó el abrazo, a los cabecillas de la tropa carlistales devolvieron sus sueldos; sin embargo, a los soldados, un duro a cada uno. Seguramente en otras poblaciones darÃan esa misma cantidad por entregar las armas, y eso serÃa en lo que se refiere a un duro en plata.
Cuando volvió aquel que bajo a Tolosa, les dijo lo siguiente:
- Muchachos, no me han tratado nada mal. Por lo menos, me han dado comida y un duro en plata.
Ante esto bajaron todos a Tolosa menos uno. Este se quedó sin ir. Se llamaba Antonio Diostegi. Al parecer gitano. Este se quedó sólo durante unos dÃas allà mismo. Pero cuando acechó el hambre, partió con su fusil queriendo ir hacia su pueblo natal, a Fagollaga de Hernani. Se encontró con un pastor y le comentó lo siguiente:
- Hazme el favor de enseñarme el camino a Fagollaga.
Viendo el señor armado el pastor tuvo miedo y ante el temor le dijo:
- Ya lo siento pero viene mal tiempo y toca recoger las haciendas.
- Deja estas tal cual están y vete por delante abriendo camino..
Ante esta petición no hay quien no se ponga a la orden de un hombre armado y partieron el pastor por delante y el tal Diostegi con su fusil por detrás. Después de andar una buena caminata, el pastor le comenta:
- Compañero, para mi hay una gran diferencia ir contigo o recoger la siembra. Súbete a esa cima de delante (la cima de Mandoegi), y continúa cima tras cima. Llegarás al monte Onyi; y, cuando llegues allÃ, no tienes más que descender para llegar a Fagollaga.
Pero Diostegi le respondió:
- Durante estos dos años he dado mil vueltas por estos montes; pero siempre llego a este mismo punto, sin saber cual es el camino. Continua sin parar.
Viendo las intenciones el pastor continuó sin parar el pastor por delante y Doistegi por detrás con su fusil. Iban de cima en cima, teniendo los rÃos Urumea y Leizaran a la derecha y a la izquierda.
- He ahà Fagollaga.
Y Diostegi:
- Asà es; he ahà mi casa natal.
Pero luego, enseguida, le dijo lo siguiente:
- Ahora tengo que ver como mata a un hombre el cargazón de este fusil.
Y le pego un tiro y mato al pastor. Después, bajo a su casa.
Pasaron muchos años. Diostegi estaba muy avejentado: corvado, y andar también con dos muletas lo hacÃa sin poder adelantar mucho con los pies. TendrÃa unos ochenta. VivÃa sólo. VivÃa de la limosna. No era del agrado de nadie. Hasta los niños le temÃan. Se habÃa vuelto malo. Las cosas de este mundo se saben todas, y de una manera u otra, la gente bien sabia que Diostegi era quien habÃa matado al pastor. Un dÃa, Txirrita estaba en la taberna de Fagollaga. Tema principal de conversación, este hombre. Bien sabÃan que estaba al caer y entonces Txirrita comentó:
- Si todavÃa le queda algo de corazón, le daré su merecido sin violencia.
- ¡Bastante trabajo tendrás! Ese es duro de pelar.
- Si. Le daré su merecido nada más entrar. Bien se acordará de esta.
En una de estas entró Diostegi y dijo:
- ¡Buenos dÃas!
Pero nadie respondÃa «igualmente», es más todos hicieron caso omiso. La gente estaba callada, esperando a la respuesta de Txirrita. Diostegi tomó un vaso grande de vino y se fue a sentar a una mesa asiendo el vaso con la mano. Ante esto Txirrita le cantó el siguiente verso:
Larogei urte pasatu ditu
dirudiyela etsaya,
orain bi ankak arrastaka
ta burua soiltzen asiya;
gizarajuak badu beregan
makiña bat desgraziya,
ez dago garai batian
bezin arrua eta lasaya,
beste munduan ikusiko du
emen il zuen artzaya.
(ochenta años ha pasado
que parece el enemigo
ahora dos pies a rastras
y la cabeza empezando a quedarse calvo
El pobre tiene bastantes
desgracias encima
ya no está como antaño
tan arrogante y tranquilo
verá en el otro mundo
el pastor al que mató)
Diostegi le dijo entonces:
- ¿Por qué no me querÃa enseñar el camino entonces?
Pero ahora saguÃa sin contastar nadie. Todos callando y observando. En todo el bar no se oÃa nada. Y Txirrita le replicó con otro verso:
Kulparik gabe bota zenion
fusillako kargazoia,
gizon gaxuak aserretzia
ez al zuen arrazoia?
Diabru zarrak aditzen dute
zure animan usaia,
eriotzaren etor-bildurrak
estututzen du lasaia,
zu baño gizon formalago zan
zuk il zenduen artzaia.
(Sin culpa le echaste
el cargazón del fusil
el pobre a enfadarse
¿no tenÃa derecho?
El viejo diablo
habla del olor de tu alma
el miedo a la muerte
estruja al tranquilo
más formal que tú fue
el pastor que asesinaste)
Diostegi, ante esta replica, dejo el vaso en la mesa de un golpe y salió del bar. De allà a pocos dÃas murió.